Una fiscalización de SUNAT no comienza cuando llega el primer requerimiento. Para una empresa responsable, la preparación debe formar parte de su control tributario habitual.
El primer paso es verificar que las declaraciones mensuales y anuales coincidan con los libros electrónicos, comprobantes de pago, movimientos bancarios y estados financieros. Las diferencias que no tengan explicación o sustento pueden convertirse en observaciones durante el procedimiento.
También debe mantenerse disponible la documentación que acredite la realidad de las operaciones: contratos, órdenes de compra, informes, guías, constancias de pago, comunicaciones y cualquier otro elemento que permita demostrar qué se adquirió, por qué fue necesario y cómo se ejecutó.
Al recibir una carta, esquela o requerimiento, es indispensable identificar el alcance de la revisión, la información solicitada y el plazo de respuesta. Entregar documentos sin una revisión previa puede generar contradicciones o incorporar información que no corresponde al periodo fiscalizado.
Recomendamos aplicar cinco controles preventivos:
• Conciliar periódicamente ventas, compras, bancos y declaraciones.
• Revisar detracciones, retenciones y percepciones.
• Sustentar operaciones relevantes o no habituales.
• Conservar expedientes ordenados por periodo y proveedor.
• Evaluar cada notificación antes de presentar una respuesta.
La estrategia adecuada dependerá de los hechos, los periodos revisados y la documentación existente. Una evaluación técnica y legal temprana permite responder con coherencia y proteger los derechos del contribuyente.